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La importancia de saber llevar una americana

¿Sabías que la manera en la que llevas la chaqueta americana puede decir mucho de ti? Algunos expertos aseguran que antes de conocer a una persona, pueden saber si harán, o no, buenos negocios con ella, sólo por la manera en la que lucen su americana.

Sino quieres que te prejuzguen, presta atención a estos tres detalles:

1¿Abrochada o desabrochada? Existe un momento para cada una de ellas, de manera que la chaqueta debe ir abrochada siempre que:

  • Estemos de pie hablando con una o varias personas
  • Caminemos, para evitar que la corbata se mueva
  • Estemos sentados sin una mesa delante o similar
  • Quieras meter las manos en los bolsillos del pantalón, ya que las chaquetas llevan unas aberturas laterales que facilitan esta postura

Por el contrario podemos llevarla desabrochada siempre que:

  • Se lleve un chaleco debajo, en cuyo caso la chaqueta nunca se abrocha
  • Nos sentemos tras una mesa u objeto similar.

2Regla de oro: al margen de si tu chaqueta tiene dos o tres botones y si es de botonadura simple o doble, debes seguir esta regla:

  • Si tu chaqueta es de tres botones, el botón más alto puede ir desabrochado o abrochado de manera opcional.
  • El botón central, o botón superior en el caso de ser una chaqueta de dos botones, SIEMPRE irá abrochado.
  • El botón de abajo NUNCA se abrocha.

Como nota curiosa, el origen de llevar desabrochado el último botón de la chaqueta se remonta épocas en las que los hombres se desplazaban a caballo y por querer evitar el exceso de arrugas en la misma, desabrochaban el último botón. Cuando se bajaban del caballo, el botón ya quedaba así en señal de estatus y hoy en día sigue implantado en nuestra cultura como un símbolo de elegancia.

3- El puño: No dejes nunca que el puño de la chaqueta repose directamente sobre la piel, procura que la camisa asome siempre por debajo.

Estos tres consejos son suficientes para llevar de manera correcta una americana, máxime cuando nos desenvolvamos en un entorno profesional para evitar que nuestra imagen genere prejuicios sobre nuestra profesionalidad.

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